Plantaciones y otros desiertos

Las Plantaciones de teca son sólo desiertos verdes para los animales, mientras que el bosque que ha crecido naturalmente ofrece todo lo que la vida silvestre necesita.


La variedad hace toda la diferencia. Las plantaciones con especies de teca son a menudo descritas como proyectos de reforestación. Pero la diferencia entre una plantación y un bosque son inmensas. En una plantación generalmente existe solo un tipo de árbol.  Desde el inicio estos árboles reciben intensos cuidados incluyendo fertilizantes e insecticidas para garantizar una alta calidad y un crecimiento rápido del árbol.


Para los animales que viven en el bosque las plantaciones de teca no ofrecen nada. Ni las frutas ni las hojas son un alimento adecuado, y este medio ambiente estéril no puede ser utilizado como refugio o para la reproducción. Desde este punto de vista las plantaciones son solo grandes desiertos verdes.


Por lo menos hasta que estos árboles sean derribados para utilizar su madera, todo el mundo será consiente de ello. En unos pocos días todos los árboles se habrán ido, y solo quedara la tierra descubierta, la cual será muy difícil de recultivarse. El suelo desprovisto de vegetación será fácilmente lavado por las lluvias tropicales, profundas grietas en la tierra mostraran la destrucción.

 

 

 

El bosque natural actúa desde el principio como hábitat para muchas especies de animales y plantas. Comienza con las especies que son capaces de sobrevivir en paisajes abiertos, pero tan pronto como las copas de los árboles crecen para proteger el suelo, los verdaderos habitantes del bosque inmigran. En el momento en que la plantación este lista para su corte, el bosque joven aún estará en el inicio de su largo proceso para convertirse en una verdadera selva.


Las Plantaciones pueden reducir la presión en el bosque lluvioso, pero ellos no pueden sustituirlo. Sólo el bosque que crece bajo condiciones naturales puede garantizar una amplia variedad de especies. Al absorber las emisiones de CO2 protegen y estabilizan el clima, por lo que reducen los riesgos de las condiciones meteorológicas extremas, y se evita la erosión.